Survier Flores – El violín de la fraternité

En La Caféothèque de Paris, se huele a café recién tostado, recién molido, granitos que vienen de todas las regiones de Guatemala y de muchas tierras del mundo, que se tratan con delicadeza y se beben con pasión. En La Caféothèque se habla francés, español, inglés, italiano, árabe y etíope. Se viste parisino – y se ve mundial.

Cada jueves, se escuchan estrellas artísticas. Músicos del mundo cafetero han pasado por allí. De programarlos a escucharlos hay un trecho hecho de sorpresa, porque las grabaciones que me envían nunca se pueden comparar con la magia del vivo. Han pasado intérpretes y autores de Colombia, Randa, Madagascar, Haití, India, Ecuador,… y por supuesto, también de Guatemala. Desde el patio, Gaby Moreno alzó notas límpidas al cielo parisino. Los Remolacha Beets han tocado dos veces sus canciones vibrantes… Este pequeño mundo chapín en el corazón de Paris late al ritmo de tambores, charangos, guitarras, piano, bajos, contrabajos… y violines. Al respecto, quiero contarles la historia de un tesoro musical que tuve la oportunidad de descubrir… y una de las historias más inspiradoras en este fin de año.

Fue en ocasión de un espectáculo sobre el Pop Vuj – una de esas ideas que se acercan más a la locura que a la sensatez; y que por eso mismo son tan radiantes.

Todo se hizo con la rápida intensidad de una estrella fugaz. Unos días antes del evento, me encontré por casualidad a Survier Flores López. Survier, vaya nombre… ¡y vaya recorrido! Heredero de ciencia y sensibilidad musical por sus padres, Survier es de esos Chapines que destacan. Como Luis Quixtán en la guitarra, es él un maestro en el violín. Residente en Francia desde 1994, tras estudiar con maestros de Conservatorios Nacionales se perfeccionó en la Universite der Kunste en Berlín. Hoy en día es violinista de orquesta, música de cámara, concertino y solista. Toca en espacios culturales tan cotizados como el Théâtre du Châtelet de París, y su música ha llegado en vivo a todos los continentes. En uno de sus recientes viajes a Guatemala, impartió un Master Class en la Escuela de Música de Visión Mundial de San Juan Sacatepéquez. Así  fue como conoció al joven José,  hijo de una violinista suplente de la Orquesta Nacional. Su postura no era buena; su método erróneo. Pero su sensibilidad musical y su talento tocaron al maestro… y, para hacer corta la historia, decidió traérselo a París. Primero, con la madre. Ella se quedaría un mes. El niño, dos. Tomaría clases de violín con algún profesor, mientras Survier se aseguraría de que practicara varias horas diarias, para realmente sacar adelante el potencial del joven.

Y así fue. Bueno no exactamente: José se quedó tres meses en vez de dos, “porque la visa no podría durar más tiempo”; y su maestro no fue otro que el gran Maître Christophe Poiget,  profesor del Conservatorio de París, quien al conocer personalmente a Survier no quiso cobrar por las clases. Entre los dos guatemaltecos que separaban dos décadas se fue tejiendo una relación que iba más allá de la de simple profesor – alumno. Fue naciendo una complicidad palpable. Pasaron tres meses, José corrigió su postura, mejoró su método, aprendió melodías. También conoció otro país, otra lengua, otra cultura.

José y Survier tocaron unos pocos minutos en La Caféothèque. El Embajador Marco Chicas estaba presente; así como un público variado de Guatemaltecos y Franceses “guatéfilos”.  El joven de doce años tomó el violín ante una asistencia atenta… fue uno de esos momentos sin temporalidad, los minutos solo marcaban el tempo de la melodía.

Esa fue su despedida.Se fue ayer, 14 de diciembre, de vuelta a Guatemala. Volverá a su casa en las afueras de la Antigua, y no me cabe duda que estos meses seguirán dándole toda la energía para seguir tocando, mejorando, buscando sus límites y sobrepasándolos.

No pude sino comparar esta historia con lo que leí hace poco respecto al CISV: en la pre-adolescencia, los niños se encuentran en una etapa idónea del proceso de maduración psicológica para absorber y entender la diversidad cultural del mundo, y volverse ciudadanos responsables. Por esa razón sé que la iniciativa de Survier va mucho más allá – como si fuera poco – de la simple tutoría musical.

El proyecto del Maestro Flores López “Perfeccionamiento Instrumental Guatemala-Francia” es innovador, hecho de solidaridad, generosidad, humildad, ganas de enseñar y aprender del otro. Fue ésta una primera edición. Survier quisiera perennizarla, y necesita el apoyo de Guatemala.

Published by chapirisina

Chapina parisina en busca de emociones culturales Viajante de lo inaudito Centraca en el alma En papel : licenciada en gestión cultural (Université La Sorbonne Nouvelle - París) y máster de Estudios Latinoamericanos (Instituto de Iberoamérica - Universidad de Salamanca - España). Actualmente: administradora para La Caféothèque - París Fundadora del colectivo de curaduría en cafés Coffeexhibits Fundadora y presidenta de la asociación ACÁ : Asociación Centroamericana en París

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