Coffee Sketch Up

Le Concept
Il est bien connu que le café est muse et carburant des artistes, et nombreux sont ceux qui trouvent l’inspiration dans les cafés, ces lieux de vie, de rencontres et de surprises. A La Caféothèque, nous avons tous les jours la chance d’apercevoir des croquis sur les tables… et ça nous a donné l’idée d’organiser un vrai projet autour du dessin in situ: le “Coffee Sketch Up”. L’idée est de faire participer toutes les personnes présentes, aussi bien les habitués, les clients passagers, les baristas et la communauté artistique.
Les Règles du Jeu
#1 Les inscriptions se font à l’avance, pas d’arrivée de dernière minute !
#2 Chaque participant apporte son matériel : papier, crayons, peinture… + 5 cadres (taille max : A2)
#3 L’événement commence par 2 heures de dessin avec des poses chronométrées durant lesquelles les artistes dessinent ce qui les entoure (les baristas, des habitués, les machines, les objets, les salles…)
#4 Les oeuvres sont enacdrées et accrochées par les artistes et les organisateurs de l’événement

 

la vida acuática

Hace unos días tuve la oportunidad de conocer el Monterey Bay Aquarium, en California.

Éste es un centro de investigación científica, un espacio para la conservación de la vida acuática, y sobretodo una inmersión en el fascinante universo submarino.

Porque en esos océanos que cubren más del 70% de nuestro planeta todo reta al ser humano : la flora, los habitantes, el espacio, los colores, las proporciones, los sonidos, y hasta la gravedad.

En este post, las palabras están de más. No quise poner leyenda a las imágenes porque la intensión aquí no es proporcionarles una clase de biología submarina, sino darles a admirar lo mágico e inmensamente bello de este mundo dentro de nuestro mundo.

Post Data: los videos que les comparto se ven mejor en pantalla completa, para aprovechar mejor la coreografía… y el silencio.

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Un viernes 13 negro en París

13 de noviembre 2015.

Yo estaba cenando en casa, a unos pasos del Bataclan, y el ambiente entre los comensales era ligero y alegre. Las sirenas que se oían por las ventanas de nuestro 6º piso fueron interpretadas como rutina de viernes: las peleas de borrachos son el folklor del barrio de Oberkampf, repleto de bares.

Entre copas y vino tinto, escuché sonar mi celular: un mensaje whatsapp de una amiga desde Montreal. “Ne sors pas”: “No salgas”. Y luego la explicación inexplicable: “Parece que hay balaceras en diferentes puntos de París. Un ataque terrorista. Me estoy enterando por twitter”.

Interrumpí las conversaciones en la mesa; prendimos la radio. En France Info, el presentador seguía comentando el partido de futbol entre Francia y Alemania, como que si nada. Por las redes sociales, nos fuimos informando. Dieciocho muertos. Empezamos a enterarnos: explosiones alrededor del Stade de France (pero el partido seguía), otra en un Mac Donald’s vecino, balaceras en los bares, y sobretodo un secuestro durante un concierto de música metal en el Bataclan, esa sala de conciertos que hasta la fecha solo me traía recuerdos de bailes sin aliento y cantos a todo pulmón.

la sala del Bataclán antes de los hechos
la sala del Bataclán antes de los hechos

Poco a poco iba subiendo la tensión. En la radio ya pasaban todas las noticias: de dieciocho pasaron a cuarenta las víctimas. Todo parecía ya tan irreal. Los periodistas frente al Bataclan hablaban a tientas, decían que las personas seguían adentro y que detrás de la puerta se escuchaban balas. Minutos después, la policía forzó la entrada de la sala de conciertos haciendo el pavoroso hallazgo de más de ochenta muertos, mientras que los terroristas kamikazes activaban su cinturón de explosivos, gritando “Allah Akbar” “Dios es el más grande”.

Una escena irreal, sobrenatural, en una ciudad donde el ambiente suele ser libre y ligero. Solía.

En esa noche sangrienta fallecieron estúpidamente 129 personas; 352 fueron heridas, entre las cuales 99 aún se encuentran entre la vida y la muerte. Las víctimas colaterales, la paranoia palpable, el racismo en subida, todo eso no se puede cuantificar; pero se puede sentir, en cada conversación, en cada mirada.

El pasado 7 de enero, los terroristas se atacaron a un símbolo, Charlie Hebdo, un periódico satírico y antirreligioso. Hoy, los terroristas se atacaron a algo más sutil: la juventud, la inocencia, las ilusiones, la diversión occidental.

¿Qué se puede decir tras semejante barbaridad? ¿Cómo tratar de analizar lo incomprensible?

Para todos queda claro que los terroristas están luchando en Francia contra valores que rechazan. El Presidente Hollande reaccionó declarándole “la guerra sin piedad al terrorismo”. Sin embargo, me cuestiono: ¿Cómo hacerle la guerra a una “mano invisible”? ¿Acaso los islamistas, sembrando el terror, lograrán imponer la Chariah en Europa? ¿Acaso con armas lograremos diseminar el terror?

Hollande se expresa tras los atentados.
Hollande se expresa tras los atentados.

En los años 1980, el mundo era bipolar, y se dividía entre dos concepciones políticas y económicas: el liberalismo y el comunismo. Aunque hubo numerosas malinterpretaciones, éstas eran nociones racionales, explicables, institucionales, y representables por partidos políticos. Hoy en día, tras décadas de hegemonía, el mundo se está volviendo nuevamente bipolar, pero en la actualidad los valores que se defienden son intangibles, culturales, espirituales. Las aspiraciones personales son las que están en juego, de la mano de una visión del Bien y del Mal que no puede comunicarse al “otro”, porque simplemente están hay una profunda incomprensión mutua.

Si, existe el Djihad, el Daesh, la subida del Islamismo extremista; es un contexto internacional como hubo la Guerra Fría, y sin embargo dentro de cada país hay una realidad local, hay un terreno más o menos fértil para la subida de la violencia y de la paranoia. En Francia, tras la independencia de las colonias árabes en los años 1950 y 1960, los inmigrantes llegaron masivamente. No olvidemos que manos árabes y africanas fueron las que reconstruyeron este país después de la 2nda guerra mundial. Sin embargo, estas comunidades viven en barrios pobres y siguen sufriendo del racismo y discriminación. Muchos de ellos reaccionan ocultándose em el “comunitarismo”, o sea el encierro cultural. Algunos pocos se van a los extremos.

No estoy – en absoluto – justificando este acto de una barbarie sin nombre. En el país del libre albedrío, de la libertad de movimiento y de expresión, en una ciudad en que una chica – como yo – puede volver a su casa a las 3 de la mañana en falda sin temer por su integridad; en una sociedad que lucha por la igualdad de género, por la laicidad, y que vive, baila, ama libremente, no hay cabida para aquellos ciudadanos franceses que dicen respetar el Corán pero que en realidad se nutren del resentimiento y odio hacia nuestro modo de vida occidental. Pero rechazo que todos los árabes se vuelvan enemigos públicos. Lo hemos visto en nuestros países: la lucha contra el enemigo interno puede volverse una peligrosa casería de brujas imaginarias, capaz de desencadenar una guerra fratricida y el miedo visceral hacia lo “diferente”.

De aquella noche sangrienta he logrado extirpar de mis tripas estremecidas dos conclusiones:

  1. Hoy más que nunca la sociedad occidental debe integrar a las comunidades árabes, para evitar que jóvenes perdidos sigan buscando refugio en la mal llamada “Guerra Santa”.
  2. Seguiremos saliendo a tomar vino tinto a las terrazas de los cafés. Porque aquí como en todas partes la vida sigue y nadie detendrá su ritmo desenfrenado y alegre.
HOPE - by Viktorija Gecyte
HOPE – by Viktorija Gecyte

González Palma – Constelaciones de lo Intangible

Entrar a esa exposición es como entrar en un templo.

Aceptamos salir de la turbia de Madrid, de sus treintaypico grados, de los « Venga » y de los « Vale », de su música callejera y su olor a calamar frito. Para vivir una experiencia. Adentro.

Todo empieza por esa maquinaria – más sala que ascensor – que sube con lentitud y en silencio como si nos encaminara lejos del espacio-tiempo. Y nosotros, público, nos entregamos.

LUIS GONZÁLEZ PALMA. CONSTELACIONES DE LO INTANGIBLE.

En medio de un tenue claroscuro, aparecen, cual retablos en altares misteriosos, cientos de miradas a la luz. Miradas y miradas, miradas profundas que nos adentran en almas humanas. En vidas y vivencias. Esos ojos nos miran y mirándonos nos cuentan. Unos, el horror de los masacres – tumbas y una mujer con aire de Santa María, de mirada humedecida. Otros, el dolor sordo a miembro amputado de las ausencias sin respuesta – sillas vacías colgadas en una pared, fotos de estudio en blanco y negro fijadas con tachuelas. Otros, dignos, nos comparten sus momentos de humillación – un metro midiendo el tamaño de la inteligencia indígena.

Algunos tienen miradas ocultadas… Así va de Tu mirada me distorsiona sin saberlo, un políptico impreso sobre papel japonés, en el que los guardaespaldas de una familia guatemalteca aparecen vestidos de nobles de la época colonial. Esos rostros morenos, de indígenas o mestizos, duros y cansados a la vez, esos rostros que se suelen ver quemados por el sol en la entrada de bancos o en parqueos de restaurantes, esos mismos que no se suelen fotografiar, cobran aquí una nueva dimensión. La vestimenta, la luz y la repetición los hace aparecer casi como una familia de abolengo. Digo casi, porque el autor arrugó y plegó el papel de tal manera que muchas veces a penas se pueden adivinar los ojos; y la postura es quien expresa la historia de cada uno.

La mirada crítica, la del autor esta vez, está presente en cada una de las obras. Aunque de forma más o menos explícita, González Palma nos ofrece su visión de la sociedad, de las reglas de educación, cuestiona el “bien” y el “mal” y antepone una opinión personal, original, sin palabras, con fineza. Asimismo, la serie Acariciando la angustia representa impresas y bordadas sobre seda símbolos de boda. A un despistado, el compromiso del autor pasará desapercibido.

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Las figuritas le parecerán las típicas que se colocan sobre los convencionales pasteles hechos para celebrar la unión de dos personas, los bordados serán un detalle hecho por la abuelita del barrio… pero a medida que uno se acerca, se va dando cuenta : las mujeres sosteniendo sobre su cabeza a la pieza los hombres. Abajo, se ve bordada una imagen entre lucha libre, y violencia de género, rodeada de diamantes – el mismo diamante que representa la eternidad dela institución matrimonial… La representación con el modelo de la Santa Sábana, los colores y la iconografía años 30 le da un tono solemne que contrasta con la visión tremendamente crítica de la obra; y asimismo le da más fuerza.

Más recientemente, la obra del artista ha cobrado una dimensión más gráfica. En la serie “Möbius”, la fotografía es base del lienzo, en composiciones e instalaciones que pueden hacer pensar en Piet Mondrian, en Francis Bacon… El tratamiento de la luz cobra una 3a dimensión, pues no solo está presente en la fotografía sino también en la curaduría de la exposición, insistiendo en algunos puntos, colocando en el misterio de la sombra aspectos más misteriosos. El rojo (base de las impresiones, hilo rojo, etc.) y el dorado (pan de oro, pintura dorada, láminas de oro, etc.) están presentes en la mayoría de sus obras, como referencia al barroco; alusión también a la sangre y a la opulencia. Un barroco hecho propio, un barroco tan guatemalteco, un barroco tan actual.

La fuerza de González Palma ? Lograr que cada espectador tenga una relación directa y privilegiada con cada una de sus piezas. Y eso, sin importar cuanta gente esté presente en la sala de exposición. Así como los fieles ante las imágenes santas, nosotros espectadores nos encontramos frente a esas fotografías que contienen algo del misterio humano, unidos por un hilo de respeto inusitado. La religión de lo sensible, de la belleza, de la compasión, de la empatía, conmueve.

Para los guatemaltecos viajeros, ciudadanos del mundo, amantes de la fotografía, curiosos, filántropos, estetas, y seres humanos de toda índole y gran corazón… esta exposición es un momento de fuerza y paz que para ofrecerse en Madrid. No se la pierdan.

Especiales gracias a :

  • Oliva María Rubio. Directora artística de La Fábrica por su estupenda visita de la exposición
  • María García Yelo. Directora de PHotoEspaña, por darme las claves para entender mejor el festival
  • Ana Berrugete, directora de exposiciones, por su tiempo y disponibilidad.
  • y todo el equipo de PHotoEspaña que ofrece un espacio anticrisis a la expresión fotográfica

#QuiénEsCharlie ¿?

Hoy París se moviliza. Hoy, todos a la calle. Millón y medio de almas en un hilo, millón y medio de corazones latiendo al unísono.

Y no solo en París. En toda Francia. En toda Europa. Y en el mundo : México, Beirut, Nueva York, Atenas… las manifestaciones se han multiplicado a una velocidad extraordinaria – una célula madre que se reproduce con el mismo ADN. Tomemos el microscopio.

Los orígenes:

¿Qué ha pasado en Francia? ¿Qué lecciones sacar de esta segunda semana de 2015, más sangrienta que cualquiera vivida en este país en tiempo de paz ? 17 muertos, todos víctimas – directas o colaterales – de terroristas islamistas.

El asesinato no apuntaba tanto a seres humanos como a un símbolo. Atacarse a Charlie Hebdo es atacarse a la libertad de expresión encarnada, a los medios de información libres, al humor satírico tan francés, a la sacrosanta laicidad, y a los “soixanthuitards”, generación del 68 que luchó por la libertad. “Il est interdit d’interdire” habían gritado a todo pulmón en su juventud: “Prohibido prohibir”. En esa época luchaban por la descolonización de Argelia, por los pueblos libres, contra la censura y contra los métodos bárbaros del ejército francés. El 7 de enero, la barbarie los alcanzó.

A penas una hora después de la masacre en Charlie Hebdo se asomó en las redes sociales el diseño “Je suis Charlie” – letras blancas sobre fondo negro. Punto. Unos minutos después ya se había vuelto hashtag. Unas horas más tarde, el mundo entero se volvía Charlie.

Y, como siempre, empiezan a surgir en las redes algunos amalgamas que no tienen su razón.

Aclaramos: algunos malentendidos

“La religión musulmana es una religión violenta”

Todos sabemos – en Europa y en América Latina con mayor razón – que la civilización árabe-musulmana ha sido una luz en la historia mundial. Nos ha legado grandes astrónomos, matemáticos, poetas, filósofos, músicos, arquitectos, hombres humanistas. De la misma forma en que existen hoy judíos ultraviolentos en Israel y neo-cruzadas evangelizadoras, existen musulmanes fanáticos, capaces de cualquier acto violento por la supuesta defensa del Corán. Matar en nombre de Dios es un verdadero crimen de lesa humanidad, sea cual sea la forma simbólica que se le otorga a ese Dios. Los islamistas luchan sin negociación alguna por un respeto al pie de la letra de su interpretación del Corán. Boko Haram, Al Qaeda son enemigos del occidente, y de la humanidad. Son una ínfima parte del mundo musulmán, no hay que generalizar.

“Que los terroristas vuelvan a su país”

Los hermanos Kouachi son franceses. Nacieron aquí, crecieron aquí. No hablan bien el árabe. Simplemente se dejaron convencer por gente peligrosa, hasta volverse ellos mismos peligro encarnado. El periódico Le Monde los describe así : “recorrían las calles de su barrio soñando con otra vida. Abrazaron causas lejanas sin entender bien las consecuencias. Inestables, sin proyecto, fundaron la primera escuela del djihad en Francia, que emigraría luego a Irak, Túnez, Siria, y Yemen”. ¿Qué tantas diferencias hay entre estos jóvenes terroristas y un marero centroamericano? Aunque la analogía pueda parecer hiperbólica en macro, me parece que a nivel de la psicología individual existen fuertes similitudes : en ambos casos se trata de personas que se sintieron excluidas y sin esperanza de crecimiento social. Ambas deciden recurrir a la violencia para darse a respetar. En ambos contextos, los grupos a los que adhieren – la mara o los djihadistas – se vuelven su familia al responder a una búsqueda de pertenencia. Incluso la relación a la religión: los mareros también pueden matar en nombre de su Dios. Y, ante la perspectiva de una vida mediocre, están dispuestos a morir jóvenes por la causa… y por la fama.

Se evalúa que hoy en día hay unos 1500 djihadistas en Francia. Algunos pronostican la expulsión, el incremento de la pena, la reclusión perpetua, hasta la pena de muerte o el ejército en barrios peligrosos. Yo tengo tendencia a pensar que la violencia es como la Hidra: uno la puede seguir decapitando, seguirá creciendo y más fuerte. Creo que vale la pena parar un poco y pensar ¿Cómo hacer para evitar que esto siga ocurriendo? ¿Cuál es el camino para que, al igual que la anterior, esta nueva generación de franceses de cultura árabe – o judía, o asiática, o africana, o latina – se enorgullezca de pertenecer a la sociedad francesa? Y, a mayor escala, ¿Cómo crear nexos entre las culturas que conforman el mosaico social de un país

“Los “Charlies” son fans de Charlie Hebdo.

El famoso “Je suis Charlie” se volvió en menos de un día la foto de perfil de millones de utilizadores de Facebook. El hashtag #jesuisCharlie fue utilizado más de 5 millones de veces, entrando en la historia de twitter. Sin embargo, el semanal Charlie Hebdo no se vendía más que a 50 mil ejemplares en toda Francia, y estaba al borde de la quiebra. Sus caricaturas de Mahoma, pero también de rabinos, del Papa, de Jesucristo, conmocionaban a más de alguno. Cuando la dirección editorial decidió apoyar al caricaturista Danés que había publicado dibujos de Mahoma, sufrieron de amenazas y hasta de un ataque con coctel molotov que incendió sus locales. El Estado y la opinión pública no los apoyaba. Si no fuese por los dramáticos acontecimientos de esta semana, quizás Charlie Hebdo hubiera caído en el olvido.

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¿Qué significa entonces ser un “Charlie”?

Pese a todas las interpretaciones, creo que todos los que afirman “ Soy Charlie” – todas pertenencias religiosas y sociales confundidas – defienden ante todo un símbolo : los valores republicanos, la libertad de pensamiento y de expresión, el derecho a la información y sobretodo la libertad, rasgo tan francés, de burlarse de todo, de ser heréticos, de empujar los límites siempre más lejos. Porque tras el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judiciario está, hoy más fuerte que nunca, el “4º poder”, el de la Prensa : expresión popular y opinión pública. La población francesa es de las mejores informadas del mundo : los franceses leen periódicos a diario (casi 20 millones de periódicos comprados cada día en los quioscos), “France Info” tiene 5 millones de oyentes cotidianos, y el noticiero televisivo es una cita de todos los días en la mayoría de los hogares.

Los primeros Charlies fueron los periodistas. Todos los medios de comunicación mostraron su apoyo inmediato y sin temor hacia los sobrevivientes de Charlie Hebdo, rescatando así el periódico de la bancarrota : el periódico Libération ofreció sus locales, los grupos del periódico Le Monde, Canal +, Agence France Presse y hasta Google han apoyado al periódico, financiera y psicológicamente. Se abrió una colecta pública en línea y a la fecha se han recolectado 138 000 euros.

Los segundos Charlies fueron los políticos. Se unieron a la manifestación hombres y mujeres públicos de Francia, desde los partidos de extrema izquierda hasta los de extrema derecha, de los senadores hasta los candidatos a la presidencia, pasando por los alcaldes y, por supuesto, por todos los ministros. A ellos se sumaron varios representantes extranjeros, algunos sorprendentemente aliados en esta causa: el primer ministro de Israel con el presidente de Palestina, el presidente de Ukrania al lado del ministro de Relaciones Exteriores ruso. Además, los reyes de Jordania, ocho presidentes africanos, y altos dirigentes europeos : Alemania, Inglaterra, España, y el presidente de la Comisión Europea estaban presentes. Imágenes de una fuerza planetaria.

Los terceros “Charlies” fueron responsables religiosos. Irónicamente – ¿o no? – la Catedral Notre Dame se unió al luto nacional doblando sus campanas especiales el 8 de enero, y organizando una misa por las víctimas. Todos los imanes (líderes religiosos musulmanes) de Francia se opusieron con vehemencia a una manipulación sin nombre de su religión, y en apoyo a los caricaturistas.

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Si. Toda esta gente – políticos y religiosos – fue caricaturada por Charlie Hebdo, y hasta algunos llevaron el periódico a tribunales en más de una ocasión. Pero tras la muerte de los “herejes”, de los “provocadores”, todos se unieron contra el obscurantismo, y por el derecho a la burla… hasta de ellos mismos.

Así fue como Charlie Hebdo se volvió el símbolo de la libertad de expresión, contra el obscurantismo de la (mal) llamada “Guerra Santa”.

Algunos consideran que todo este movimiento es hipócrita. Subrayan la falta de interés antes del atentado. Dicen que todo esto es un efecto de moda. Que alguien que jamás ha leído un Charlie Hebdo en su vida no puede autoproclamarse Charlie así nomás.

Yo considero que no importa quien use el hashtag, quien está de acuerdo con lo que publicaba el periódico. No. No se trata de eso. Lo que está pasando es una toma de conciencia. Es un anhelo general de defensa de los valores democráticos. Es estar unidos – sin importar la religión, los orígenes, la opinión política – por la libertad de expresarse, por la ciudadanía responsable, por la libertad de emitir una opinión. Por lo anti-políticamente correcto.

« Je ne suis pas d’accord avec ce que vous dites, mais je me battrai jusqu’à la mort pour que vous ayez le droit de le dire » decía Voltaire. “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que tenga derecho de decirlo”.

Si eso es ser un Charlie, me propongo ser una en 2015.

Charlie

París, 11 de enero de 2015

Don Jacobo – una vida de arte y compromiso

Jacobo Rodríguez Padilla

Aprovechando del viaje de Sebastián Escalón por París, se organizó el pasado 18 de diciembre una proyección de la película  Jacobo Rodríguez Padilla – Una visita a su taller. Filmada por Guillermo y editada por Sebastián Escalón, este documental-entrevista de 40 minutos una invitación a entrar en la intimidad del hombre, del ciudadano y del artista internacional que fue, como lo llaman los que tuvieron la suerte de conocerlo, “DON JACOBO”.

Co-fundador del grupo de vanguardia artística Saker-Ti, miembro del Partido Guatemalteco del Trabajo, Don Jacobo fue ante todo un hombre que supo luchar por su libertad.

En un siglo en que el arte se volvía fácilmente “util”, él defendía su libre-albedrío, impidiendo que su talento fuese instrumentalizado para fines políticos (“nosotros (los artistas miembros del PGT) ya – ¡y sin saberlo! – luchábamos contra el Estalinismo en esa época”).

En un siglo en que el arte tenía que ser “modero”, Don Jacobo tampoco se dejó llevar por la preocupación de la innovación obligatoria. El Maestro creaba con su universo interior. Su deseo al pintar era expresar ese universo y trasmitir emoción visual, dejando un espacio de libertad al espectador “que también es un creador”, subrayaba. Para Rodríguez Padilla, el arte no era un concepto sino una verdad profunda, y por eso trabajaba con recuerdos. Recuerdos de colores, de imágenes, de momentos, de sensaciones. Quizás porque su fuente de inspiración primera no la encontraba en el presente, sino en su pasado guatemalteco. “Trabajo con la idea de las cosas y no con la imagen directa de las cosas : por eso me pueden algunos acusar de simbolista” decía. De hecho, sus obras no plasman solamente lo visual sino un complejo tejido bordado con hilos de percepciones : todos sus sentidos están presentes en cada una de ellas, incluso el sexto. Aparecen, borrosos, figuras humanas y paisajes. Invariablemente ambos : un homenaje a la relación entre el Cosmos y el habitante.

De Guatemala a París – de París a México DF – de México DF a París. Más de sesenta años en el exilio. Jamás volvió a vivir en su país natal – como tantos intelectuales que entre el “encierro, el entierro y el destierro”, escogieron lo último. “Pero la sigo queriendo como en el primer día” añade en la entrevista, como un anciano que lleva grabada en su corazón la marca del primer gran amor. En su arte, resalta la pasión por los colores de su tierra, por sus telas típicas, por su clima – su sol, sus lluvias, su viento – por la figura de sus habitantes.

Don Jacobo, vivió en un pequeño taller del Quatorzième parisino. Y allí se apagó el 5 de octubre de 2014. Intestado, sus obras fueron recuperadas por el gobierno francés – ¿y luego qué? ¿quién las recupera? ¿qué pasará con ese patrimonio invaluable de nuestro país? Centenas y hasta miles de obras – desde los bocetos hasta las obras más acabadas – que realizó durante toda su vida. Porque Don Jacobo nunca dejó de “ver, ver, ver” y nunca dejó de crear.

La música de compositores nacionales e imágenes de archivo acompasan esta película, verdaderas joyas del patrimonio nacional. 

Jacobo Rodríguez Padilla – Una visita a su taller es un testimonio valiosísimo de un artista que hubiese podido caer en el olvido. Para no citarlo : “esa campaña de amnesia (…) no es casual. Es para borrar la memoria de la gente”.

Hagamos que las obras de Jacobo Rodríguez Padilla vuelvan a Guatemala, que sean valoradas como patrimonio de la nación. Que si algunas quedan en Francia, que sea para introducirlas al público internacional de esta Ciudad Luz .

Que se le devuelva su lugar a nuestro Maestro, que, humildemente, hizo Arte en GRANDE.

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Llegaron algunos miembros de la comunidad guatemalteca (Carlos Obregón padre, Luis Juárez Quixtán, entre otros) : fue une velada de profundidad, emoción y reflexión. Aquí fueron rescatadas algunas de mis impresiones.

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También leer artículo de Arturo Taracena sobre la obra de Don Jacobo en el Museo Nacional de Antropología – México

PANGEA – Raíces Contemporáneas

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Dejemos nuestros pensamientos volar y permitámonos no ser tan racionales por un momento.

Imaginemos que amanecemos un sábado en Buenos Aires. La ciudad está aburrida, un poco gris, tenemos ganas de cambiar de tango, y se nos ocurre ir a echarnos un buen brunch a … Cape Town. Si, están leyendo bien.

Bueno, si prefieren, amanecemos en Salvador de Bahía y ya cansados del Olodum y del agua de coco, decidimos ceder a la tentación de un buen Nyembue, especialidad de la capital gabonesa Libreville.

¿No?

Bueno, si la imaginación no les vuela tan alto,… Estamos en Guatemala. Este fin de semana no tenemos ganas de Puerto, ni de Antiguazo, ni menos de Oakland Mall. Así que tomamos nuestro carrito, ¡y rumbo a Quito se ha dicho! Justo nos da tiempo de volver para empezar la semana laboral.

¿Qué les parece? ¿Descabellado?

Geográficamente, puede ser; pero el cambio no sería nunca demasiado drástico. El “dépaysement” (literalmente “despaísamiento), esa palabra tan francesa que describe la sensación de desubicación que uno experimenta en un lugar muy alejado de su cultura, no aplicaría tanto aquí.

¿Acaso no hay similitudes entre los sureños de América y los de África? ¿Entre los afrocaribeños de Brasil y los habitantes de África Ecuatorial? ¿Entre la cultura chapina y la ecuatoriana? Pues sí, las hay, y muchas. Por el clima, por la biodiversidad, por la cocina, por el modo de vida… Y quizás, misteriosamente, por una historia común vieja de cientos de millones de años.

Pangea
PANGEA

PANGEA. Del griego “Pan”, todo; y “Geos”, tierra. Una tierra total, una unidad terrenal que, érase una vez, unió en un supercontinente fascinante África a América Oriental, Suramérica occidental a Centroamérica… ¡y hasta Estados Unidos a Rusia y a Irán! (pero ese es otro tema).

PANGEA es el nombre que eligió la Saatchi Gallery para la muestra que, desde abril pasado, presenta una selección de piezas de artistas contemporáneos de África y América Latina.

José Carlos Martinat, Mario Macilau, Aboudia, Rafael Gómezbarros, Antonio Malta Campos, Léonce Agbodjélou, Oscar Murillo, Fredy Alzate, Ibrahim Mahama, José Lerma,… Nombres que se entrechocan o se funden, tonalidades que hablan de geografía y de la historia – más reciente – de colonia y migración.

La Saatchi Gallery: el espacio de arte contemporáneo de acceso libre más grande del mundo – ¡6,500 m2 de sueño de curadora! – fue inicialmente pensada para la promoción de los nuevos talentos del mundo anglosajón. Con Pangea, ¡la galería dio un giro hacia el sur! pues es la primera muestra de ese calibre dedicada a artistas de Africa y Latinoamerica. Cabe preguntarse en qué reside el concepto de la exposición… ¿Por qué la galería Saatchi ha querido volverse una Pangea durante estos meses?

Un recorrido de hormiguita

Quizás la obra que resuma mejor la exposición sea la primera: “Casa Tomada”, de Rafael Gómezbarros. Una instalación que se concretiza en un gran salón lleno de hormigas gigantes (3,000 en total) quienes, en su estatismo, parecen sin embargo caminar en ese orden agitado tan propio a su especie. Tanto así que no fui la única en sobresaltarse al entrar (luego me fijé…)

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CASA TOMADA – GOMEZBARROS – Foto : Christina Chirouze Montenegro

Las hormigas fueron fabricadas con materiales significativos : ramas de árboles de Jazmín ; dos craneos contrapuestos unidos, fibra de vidrio, carbón de la mina del Cerrejón (Colombia) y arenas de diferentes zonas del país. Asimismo, con un arraigo físico en Colombia, estas hormigas fueron pensadas en 2008 ante nada para denunciar realidades sociopolíticas dentro del país, en especial los temas de exiliados políticos y desplazamientos internos. Luego se convirtieron en símbolos de los silenciados del mundo y han, de hecho, recorrido el planeta. Del edificio de aduana de Barranquilla a la Quinta de San Pedro (donde Simón Bolívar pasó al Otro Mundo), de la Trienal de Santo Domingo a la Bienal de Linz en Austria, del Capitolio Nacional de Colombia a la Galería Saatchi de Inglaterra. Asimismo, la itinerancia misma de la instalación sirve para recordar el eterno caminar de aquellos que cruzan el planeta de forma incesante y cada vez mayor. En silencio y conectados – como con antenas – se asemejan a estos insectos: trabajadores, solidarios, organizados, capaces de picar pero también susceptibles de ser machucados. En semejante tamaño, asustan más: desplegándose en los muros, entre desorden y compleja organización, las hormigas de Gómezbarros muestran una cara de la naturaleza… humana. Un sistema universal que de hecho cada vez relaciona más a latinoamericanos y africanos: sueños, experiencias, traumas y miedos comunes. A través de esta obra infinitamente adaptable, el autor trasmite mensajes interdependientes del contexto: las inquietantes hormigas no significarán lo mismo según donde sean presentadas – Colombia, para denunciar los desplazamientos internos; La Habana para abrir el diálogo sobre el exilio, Austria para discutir sobre la inmigración y la xenofobia. Los muros se encuentran en espacios públicos o accesibles a todos: asimismo la instalación fue concebida para resistir a las intemperies y poder ser montada en cualquier edificio.

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Después de las hormigas, seguimos nuestro recorrido del terror hacia la sala de los seres monstruosos. El pintor Aboudia de la Costa de Marfil describe en sus piezas un universo turbador, donde las imágenes fotográficas – recortes de revistas o periódicos – se mezclan con personajes extraños, entre dibujos de niño, grafitis, máscaras tribales y símbolos de vida y muerte.

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Foto 2. Aboudia, Enfants dans la Rue. 2011. Foto: Saatchi Gallery

La obra del artista quedó marcada por la experiencia de la política de su país: en 2011, como muchos latinoamericanos en el siglo XX, se tuvo que esconder en un sótano durante varias semanas tras el auge de la violencia en su ciudad, Abidjan. De esa experiencia, a la vez terrorífica y fundadora, se nutre su universo artístico, trágico-cómico y colorido; mezcla vibrante de arte naíf y denuncia socio-política. Sus personajes representan la niñez y juventud de su país, de su continente, y de muchos países “del Sur”, que a menudo tienen que calzar botas de adulto. Niños trabajadores, niños soldados, niños esclavos de un destino que no eligieron.

Food for thought como dicen en Inglaterra.

Luego sigue la exposición con obras de Murillo, el joven desterrado “Rolondinense” quien intenta conciliar sus dos culturas a través de un trabajo pictórico sobre las palabras.

Foto 2. Aboudia, Enfants dans la Rue. 2011. Foto: Saatchi Gallery
Foto 2. Aboudia, Enfants dans la Rue. 2011. Foto: Saatchi Gallery

El puertorriqueño José Lerma quien se burla dulcemente del poder con sus paracaídas rosados,

Foto 4. José Lerma, King Charles II. Foto : Saatchi Gallery.

del colombiano Fredy Alzate y del peruano José Carlos Martinat, quienes echan una mirada crítica sobre nuestras urbes latinas,

Foto 5. Fredy Alzate, Lugares en Fuga. Foto: Saatchi Gallery
Foto 5. Fredy Alzate, Lugares en Fuga. Foto: Saatchi Gallery

Del brasileño Christian Rosa cuyo estilo se inspira de Miró,

Foto 6. Christian Rosa. Endless Refill. 2013. Foto: Saatchi Gallery

y del “Paulista” Antonio Malta Campos con su estilo neocubista

  Foto 7. Antonio Malta Campos. Untitled. Foto: Saatchi Gallery20131014093028_malta_2004_figuresinred2

Entre las obras de artistas africanos resaltan a mis ojos las fotos del beninés Leonce Raphael Agbodjélou: las Demoiselles d’Avignon de Picasso revisitadas en sus Demoiselles de Porto Novo. Como un guiño a la influencia marcada de las máscaras africanas en la obra de Picasso (quien las coleccionaba, obsesionado por su estetismo), el fotógrafo se inspira libremente a su vez del fundador del cubismo para recrear, a través de las fotografías, una versión verdaderamente africana de las Demoiselles.

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Foto 8. Léonce Agbodjélou. Demoiselles de Porto Novo. Foto: Saatchi Gallery

Aunque la estética pueda ser sorprendente, la pieza monumental del Ghanés Ibrahim Mahama tiene la virtud de ser a la vez instalación de arte y vehículo de historia: sacos usados de transporte de cacao llevan la marca del sudor humano, son entretejidos cubriendo por completo los muros de un salón monumental… Verdaderos testigos de una historia comercial, internacionalista, política y humana, podrían ser nuestros costales de café.

Tal como las hormigas de Gómezbarros, estas instalaciones van de la calle a los mercados pasando por puentes de ferrocarriles abandonados, y así buscan hacer visible lo invisible… capas y capas de degradación normalizada tanto por los habitantes como por las autoridades comerciales. Con ellas, Mahama también viaja: cubre el Knust Museum, por dentro y por fuera para provocar obvias preguntas: “¿Es esto arte? ¿Qué significa? ¿Es un museo un espacio relevante para mostrar esto?”

Preguntas que nos permiten cuestionarnos también a nosotros como espectadores, a desarrollar nuestra mente crítica.

Y hablando de mente crítica…

¿Qué nos quiere decir Pangea?

Pangea tiene la virtud de presentar a artistas contemporáneos emergentes y jóvenes – la mayoría tiene entre 25 y 35 años – y dar a conocer al público inglés aspectos de la creación actual en África y Suramérica, lejos de los clichés. Es una exposición-puente, que evidencia nexos y crea nuevos, entre las realidades de ambos territorios. Una exposición que acorta las distancias, aunque sea simbólicas, como un reflejo de lo que fueron nuestros territorios hace millones de años.

Sin embargo, ¿qué nos relaciona tanto? Algunos, como Malta Campos y Agbadjélou, artistas exógenos, marcan sus referencias en la historia del arte europeo; otros, de arte exógeno, crean encima de sus vivencias propias; otros más, como Gómezbarros y Mahama reflexionan sobre la internacionalidad de la condición humana. Sin embargo, en esta exposición, los vasos comunicantes entre las obras radican sobretodo en el hecho de que sean provenientes de países hasta ahora sub-representados en las instituciones artísticas, o sea de regiones del dicho “tercer mundo”. No deja de haber una visión un tantito eurocentrista en esta selección, ¿no les parece?

Y ya que estamos reflexionando…¿dónde están nuestras mentes creadoras de Centroamérica? ¿y las del Magreb? Por alguna razón la curaduría pensó – como tantos Europeos – que América Latina es sinónimo de Suramérica; y que a su vez África es obviamente subsahariana. No puedo sino resaltar que de 20 países de América Latina solo cuatro están representados…

Y por cierto ¿dónde están las artistas mujeres?

No es que sea creyente en la discriminación positiva ; sin embargo si no hay una temática particular de la exposición más allá de ser un portavoz de la creatividad dinámica de los dos continentes, una mayor representatividad hubiese sido, como diría mi mamá, “muy del caso”.

Pangea tiene sin embargo el mérito de dibujar un espacio-tiempo en el que África subsahariana y Suramérica se vuelven a juntar. Las obras que dialogan entre sí dan testimonio de una creatividad vibrante y locuaz, sin complejos. Y cada vez más presente – ya era hora – en el sacrosanto mundo del arte contemporáneo. Sonriámosle al futuro: para la próxima, Centroamérica gritará: ¡PRESENTE!

· El Chiquitín · una visión póstuma

· El Chiquitín ·

Una visión póstuma

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Lo aclaro : no lo conocí.

No personalmente.

Así que este artículo lo escribo únicamente anclado en lo que provocó en mí la inconcebible noticia de su asesinato.

“Apareció desmembrado un actor de películas sobre la violencia en Guatemala” “Cuerpo desmembrado localizado en zona 3 es del actor Victor Hugo Monterroso “El Chiquilin” de película Marimbas del infierno” “Hallan cuerpo descuartizado de actor guatemalteco Víctor Hugo Monterroso” “Cadáver de actor fue desmembrado”; y más se acumulaban los títulos amarillistas en mis retinas, y más me adentraba yo en la terrorífica espiral del inframundo guatemalteco.

Una cuestión de extorsiones parece ser, se habla de Q 15,000 que el padre, dueño de una pequeña empresa de grúas no habría logrado juntar. Los brazos del Chiqui: su castigo.

Y heme imaginándome el dolor físico, la culpabilidad incoherente y sin embargo inevitable de un padre que piensa ahora poder haber impedido la muerte de su hijo, que talvez incluso se imagina cómplice del asesinato. Absurdo en el país de la locura: no cabe duda que la mayor víctima fue él. Un maquiavelismo, una barbarie demasiado corrientes, que han logrado arraigar el pánico en una población que vive ya en una eterna cautela.

Las noticias de los días siguientes me llenaron de frustración. El Chiqui también era delincuente, dicen los medios, y allí va la cantaleta chapina que va rodando desde tiempos inmemoriales : los “por algo pasan las cosas”, los “a uno solo le viene lo que se merece”, los “a saber ni en qué estaba metido”; que sirven para justificar algo inexcusable, para explicar lo que simplemente no tiene nombre.

Quise acercarme a él, al verdadero él; no el que plasmaron los periódicos, no el que aparecía en las noticias de Guatevisión. Y no se me ocurrió otra cosa que hacerlo a través de la imagen que dejó en Las Marimbas del Infierno, largometraje de Julio Hernández Cordón (2010) por la que ganó el premio Ícaro del Mejor Actor. Siempre me ha parecido que lo más sutil e interesante en las actuaciones son las rendijas por las que traspasa la luz de la persona detrás del personaje. Su pasado. Sus cicatrices.

Así que empecé a ver la película : la primera escena me conmocionó tanto que allí me quedé un rato. Me la tuve que repetir. Fue rodada 3 años antes del resto de la película tal un prólogo al proyecto cinematográfico. Por alguna razón, se me había pasado por alto la primera vez que la vi; por lo contrario ahora, me aportó una nueva mirada sobre lo recién acontecido.

Don Alfonso Tuche aparece entonces, en 2007, contando al cineasta cómo los extorsionistas le fueron quitando todo, hasta el valor; hasta la vida de familia; hasta la calidez del hogar. Y cómo,  contra viento y marea, se quedó con su Marimba, cuidándola, mimándola. Habla de ese instrumento mientras lo acaricia en un gesto tierno, entre el del niño y el del amante. “Siempre Juntos” se llama;  y, entre dicha y condena, ese nombre destina a Don Alfonso dedicarle su vida. La va arrastrando hacia donde le piden que la toque, y vuelve cada día a esa casa sin muebles, esa casa que ya no servía más que de cofre de marimba. Un Petit Prince con su rosa, ese Don Alfonso.

¿O un Chiqui? No deja de asombrarme la similitud de las historias: la marimba para el uno, el cine para el otro.

Dos almas en busca del más allá, de la emoción, de la superación personal.

Dos guatemaltecos defendiendo su cultura: uno a través del instrumento patrio, el otro mediante el cine nacional.

Ambos arrastrando su pasión, llevándola a diestra y siniestra, donde les ofrecieran migajas de fama, donde hallaran momentos de gloria.

Ambos dispuestos a dejar todo, familia, comodidad para defender su vocación artística, para luchar por un sueño.

Ambos, vulnerables, sufriendo de la violencia, de la impunidad, de la pobreza. Ambos animados por el orgullo de ser chapines, ambos sufriendo de la maldición de serlo.

¿Como tantos guatemaltecos? ¿No seremos todos un poco así, soñadores de la locura, desorganizados con tendencia al exceso (y los excesos), creyentes de lo imposible?

“Por el amor a mi patria voy movido / Por el ritmo de la marimba enfurecido”: una composición del Chiqui en Marimbas que lo resume todo…

“Este es un homenaje a la gente que conozco y que realiza cosas impensables en un país como el mío”, dice el epílogo de Marimbas. 



 

 

otro detalle :

Me parece que en esas lágrimas imposibles de contener, podemos acceder a la esencia del Chiqui. Un ser dotado de una  inusitada sensibilidad; un ishto pisao con un talento extraordinario.

Chiquilín durante la escena en la que llora en las Marimbas del Infierno, lo hizo sin que se lo pidiera. Todo el crew se desconcertó, no sabía por qué sucedió. Don Alfonso estaba tocando el son “Cuando llora el indito”. Cuando el Chiqui empezó a llorar le pregunté si podía repetir el llanto y me respondió que sí y lo hizo exactamente igual”, nos cuenta Julio Hernández en una entrevista (diariodigital.gt, 12 de agosto de 2014)


Así que este artículo, que no pude escribir sobre Víctor Hugo Monterroso Girón, lo escribí en honor al Chiqui. El que conocí en Las Marimbas del Infierno, y cuya actuación de intensidad, de presencia en cada gesto, de picardía y cicatrices en la mirada; no pueden sino denotar un alma grande. Un alma que se expande más allá del tiempo del rodaje…

Y de la vida.

2010

Estoy Viva – Regina José Galindo

Estoy Viva

Regina José Galindo

 

Padiglione d’Arte Contemporanea

25 de marzo – 8 de junio de 2014

Curaduria de Diego Sileo y Eugenio Viola

 

RJG

“Estoy viva

Inspiro

Expiro

Creo

Destruyo

Amo

Odio

Mastico

Defeco

Estoy despierta

Al final de cada oscuridad

Siempre sigo despierta”

La Verdad abre la exposición ESTOY VIVA en el cotizado espacio de arte contemporáneo PAC de Milano. Empecé a ver esta obra de video-arte a medio andar, e inmediatamente algo molesto me impactó:¿la frialdad de la imagen? Algo más allá. ¿Las palabras que lee Regina (testimonios de sobrevivientes del conflicto armado)? Por más atroces que sean, no, no es eso. ¿El tono de voz? No verdaderamente, aunque las cuerdas vocales quebrantadas de Regina parecen anunciar lágrimas que no logran brotar. No… Algo pasaba con la boca. Estaba aguada. Parecía luchar para sacar las palabras. Y de repente, detrás de ella, apareció un hombre con una jeringa. Le toma la cara con firmeza, le aprieta el mandíbula para abrirle la boca y le inyecta algo. Anestecia. Y sin embargo, la performera sigue leyendo, impasible, los testimonios.

Esta obra podría conformar una representación arquetipal del estilo Galindo.

Hay crudeza en su lenguaje plástico (una imagen estática y sin arreglos en su presentación), y dureza en el mensaje, que abarca dos tiempos: testimonios rescatadores de un pasado traumático y visión crítica de una sociedad contemporánea que calla, que anestesia.

Una visión crítica de nuestra “eterna primavera” que no será del agrado de todos. Todo un espacio de arte contemporáneo, en el polo cultural Milanés, para presentar puntos negros de nuestro país !… ¿Y no será que por lo contrario una muestra de este calibre es prueba que Guatemala avanza hacia la expresión, la reflexión, el examen de conciencia? ¿Prueba que existen hoy en nuestro país espacios de libertad propicios al auge intelectual y creativo ? Las sociedades que avanzan son las que logran analizarse, emitir autocrítica constructiva para progresar conjuntamente. Y el arte, genuino y desinteresado, es quizás la forma más eficiente de emitir mensajes. De hecho, cabe aquí preguntarse por qué la obra de Galindo ganó el León de la Bienal de Venecia, y fue motivo de semejante exposición en una sociedad tan distinta a la guatemalteca. A mí me parece que las temáticas de Regina José van más allá de las problemáticas nacionales, pues tocan a lo más recóndito del ser humano, y a los vicios de su vida en sociedad.

Regina José Galindo es un alma expiatoria. Las cicatrices de la humanidad  son sus musas.

La artista busca los límites de su resistencia física, de su aguante mental, poniéndose en lugar de las víctimas hasta volverse ella misma, durante el tiempo de su performance, víctima. Pero víctima de sí misma, víctima voluntaria y con la frente alta, víctima de su propia mente e inspiración oscura, víctima de la sociedad, en realidad víctima como todos, pero menos víctima que quienes no se reconocen como tales.

A través de sus obras, RJG puede compenetrarse con los que sufren, para entender el dolor desde dentro, física y psicológicamente; y así realmente experimentar lo que provocan tortura, discriminación, acoso moral, pesadillas, traumas, dolores de todos tipos.

Regina José transforma la violencia en espectáculo. Será una forma de cuestionar al público : ¿Acaso no somos todos verdugos?

El cuerpo de Galindo lleva marcas de sus performances dolorosas. Las huellas de sangre que dejó tras sus pasos entre el Palacio Presidencial y el Congreso, también las lleva sobre ella y dentro de ella. El racismo, la violencia contra las mujeres, los actos de lesa humanidad, la injusticia, la inequidad son su inspiración, y nutren su trabajo en un sinfín de obras psicológicas; como laberintos que recorre en ella y para todos, para expresar su verdad, para exorcizarla.

Regina ¿la martirio?

Regina ¿la burla?

Regina ¿la denuncia?

Regina ¿la loca?

Regina ¿la cuerda?

Regina ¿la provocación?

Regina ¿la masoquismo?

Regina ¿la feminismo?

Regina ¿la humanismo?

Regina, la todo eso, la mujer que asume su inconformidad; la que se afirma ante todos, con su alma y su cuerpo a la vez desgarrados e invencibles.

 

Para más información sobre Regina José Galindo: sitio de la Prometeo Gallery – Milan